Cambios dubidú

Y mirad que dije que volvía, que no os abandonaba de nuevo…
Pero soy un poco mala para esto. Lo sé. Soy consciente, de verdad. No tengo remedio.
Y mira que pienso en el blog. En contaros cosas. Porque tengo restaurantes de los que hablaros, viajes que enseñaros o rutinas de maquillaje (o desmaquillarse, también very important) en plan super influencer (já!)
Pero la vida está llena de movimientos. Continuamente. Y de repente todo sufre un cambio.

 

Así, en plan drama a tope, que me mola.
Llevo unos meses intentando ubicarme en el mundo, pero no acabo de encontrar mi sitio.

 

Pero oye, ¡que de todo se aprende! Que para eso no soy nada dramer. Aprender no está de más en esta vida, que para algo sirve seguro (bueno, todavía sigo pensando para qué sirven las raíces cuadradas que dábamos en el cole… pero bueno, ese es otro tema del que no voy a hablar ahora)

La cuestión es que pese a acabar con el trabajo de mis sueños (realmente no era así hasta que lo descubrí, pero en cuanto estuve “dentro de”, supe que es donde quiero estar toda mi vida (veis como sí soy un poco dramer… 😛 ), sentirme desubicada, no saber donde meterme, por donde empezar de nuevo,… surgió una oportunidad de trabajo. (¡Aplausos!)

Pero sin ovaciones, por favor… No voy a hacerlo público, porque así solo los “cercanos” sabrán donde paso mis días (jurjurju) Obviamente no es el trabajo de mi vida, pero como decía, de todo se aprende. Y ni tan mal! El equipo de trabajo mola, así que la rutina larga  y pesada se hace más amena y hasta divertida… Y eso es un plus cuando te pasas chorrocientas horas fuera de casa.

La verdad que una vez me acostumbré (pasé unos días dignos de borrar de la agenda), todo el agobio/ estrés/ mesuboporlasparedes que llevaba cual ama de mi hogar, se calmaron. Y es cuando te das cuenta que eres válida para más cosas de las que nunca habías pensado. ¿¡Quién me lo iba a decir a mi!? ¡Hasta me ha ayudado a perder peso! Ni el 2×1 del Carrefús!

 

Y dentro de este maremagnum de horas trabajando (y eso que no llevo ni un mes!), me planteo hacer una locura. Bueno, tampoco tan así, que ahora cuando diga lo que es, diréis “sagerá!
Pues sí, una miaja. Pero para mi lo es.

 

Voy a hacer una escapada SOLA. Mi primer viaje SOLA (considérese viaje a toda aquella aventura que empieza en un medio de transporte, y que yo, nunca he cogido uno SOLA) Sísí, como leéis, nunca en la life he cogido un tren/bus/avión/derivado SOLA, aunque hubiera un alguien esperando al acabar el viaje. Nain. Yo siempre con acompañada (vaya ser que me pierda)

Pero ahora quiero perderme. Me lo pide el cuerpo. Ya hace que me dije “algún día tienes que largarte unos días SOLA a alguna parte, desconectar, beber vino, pasear, contemplar,… todo lo que se hace cuando sales de viaje, pero SOLA: tú-te-contigomisma.

Y eso voy a hacer; la semana que viene me iré 2 días a Madrid.
Ya sé que diréis “eso no se valeeee, que Madrid te lo conoces!!”. Pues sí y no.
Elección de Madrid: por accesibilidad rápida desde casa (y evitar ahora mismo pasar control de aeropuerto, que es el coñazo mayor), porque me encanta y porque para ser mi primera escapada SOLA, quería un destino que me haga sentir como en casa. ¡Y es una ciudad que aún esconde muchas cosas que tengo que descubrir!

 

Así que señores, sigo tachando cosas de esa lista ficticia que no tengo.
Si me pierdo, seguro que algún PepitoGrillo me ayuda a encontrarme, y sino siempre estará GoogleMaps para salvarme 😉

 

Tal como estoy con las redes últimamente, seguramente la próxima conexión la viviréis en mi instagram (https://www.instagram.com/lpiruletas/) , cuando os informe que empiezo mi desconexión en un hostalito con bañera bien majo que he encontrado 😀

 

Gracias a los que seguís leyéndome, y a los que os habéis ido… tampoco os perdéis gran cosa, no preocuparse 😉

 

¡Nos leemos! :*

 

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