Milán

¡¡Hola!!
¿Cómo han ido esas Pascuas?
¿Habéis salido?
Pues como yo no, os voy a contar mi último viaje y así revivo el “modo viaje” 😛

 

 

Hace dos meses, mi hermano tuvo que ir a hacer una prueba a Milán, y como es por todos sabido, la Piruletas siempre que puede, le acompaña.
Viajar con tu hermano siempre es bien, pero la excusa de acompañarlo es mejor para conocer sitios nuevos ^_^ 

Pese a que pillamos el vuelo y buscamos hotel bastante justitos de tiempo, no llegamos a 200€ i/v vuelo a Milán Malpensa + hotel con desayuno incluido. Guay,¿eh? 

Hace años hacía búsqueda en toooodas las compañías aéreas; más tarde conocí Skyscanner, pero llevo ya un par de años usando Google Flights y oye… en un periquete tienes la mejor oferta hecha.
En este caso había dos opciones, o aeropuerto de Bérgamo o Malpensa, pero por horarios elegimos el segundo (tuvimos dudas porque en alguna página decía que NO iban compañías lowcost… pero tranquilos, que Ryanair va, y también tiene su autobús de contacto con la city por 16€ i/v c/u)

Lo malo de Ryanair ahora, que ya no te deja subir la maleta pequeña; haces el check-in con ella, pero luego se la llevan a la bodega. Y no solo eso, sino que, si quieres ir con tu pareja, paga 4 eurillos… Y nosotros, pensando que al hacer la compra conjunta nos pondrían juntos, no pagamos y uno fue detrás del todo y la otra aprovechó para leer entre dos mujeres durmientes. (A la vuelta hicimos chanchullos y conseguimos ponernos juntos 😛 )

Bueno, una vez en Milán (el bus te deja en la Estación Central), y acompañados de Google maps, fuimos hasta nuestro hotel, Hotel Teco. Muy acertado, porque, aunque la habitación era demasiado piccolina, tenía un baño de luxe (¡luces relajantes y todo! ¿Visteis mi stories de Instagram?jiji) y con vistas a Corso Buenos Aires, una avenida repleta de tiendas al más estilo neoyorkino.

 

Una vez aparcadas las maletas tocaba ir a “situar” el pueblito. Mapa en mano nos fuimos andandito al Duomo. Antes de ver el emblema de la ciudad, nos cruzamos con el Teatro alla Scala y la Galeria Vittorio Emanuele (uau!)

 

¡Uau!
¡Uau!

 

 

Pero para ¡uau!, el salir de la Galeria y encontrarte con la Catedral…. A mi hermano le sirvió para “conocer” a Stendhal 🙂

Pudimos hacer fotos sin mucha gente, y empanarnos con las vistas desde la plaza. Ya de ahí, por otro camino, “a casa”, parando por el camino para pillar una pizza al taglio y cenar en el hotel tranquilamente.

 

El segundo día mi her tenía la prueba y madrugamos bastante por miedo a hacer colas para sacar los billetes, perder el tren, etc… (miedos guirilandios 😛 ) En la estación no tuvimos ningún problema y en el tren menos (¿me puede gustar más viajar en tren?) Lodi era el pueblito bonito donde íbamos, y una vez mi her se quedó en el local, yo me dediqué a conocerlo…

Calles empedradas, mercado en la calle, paseo por el río, catedral austera, calle peatonal repleta de tiendas y muchas calles de pueblo italiano. Después de hacer el circuito de reconocimiento y ver que no había nada más en la zona, me apalanqué en un bar a tomarme un cappuccino mientras leía a PatriciaBenito.

Lodi
Lodi

 

Una vez acabó la prueba nos dedicamos a buscar dónde comer… pero entre las horas que eran, la presión de volver a coger el tren de vuelta a Milán y que no encontramos ningún restaurante donde comer un buen plato de pasta, acabamos en “12-12 Beer & Food”, un sitio súper cuqui, comiéndonos una hamburguesa riquísima… hacía mil tiempos que no probaba una tan buena.

Ñam!
Ñam!

 

 

A la vuelta a Milán hicimos la mejor compra de nuestro viaje, la tarjeta 24 horas de metro. ¡Qué lujo! Por 4’50€ tienes la posibilidad de coger tantos metros gustes durante 24h desde que lo validas por primera vez. Así que, de la estación nos fuimos al Duomo (mil horas para comprar las entradas – Consejo, si sabes cuándo vas a ir, cómpralas online y te ahorras colas absurdas –) ; menos mal que no estuvimos otro tanto de cola para entrar a la catedral, porque una vez nos cacheó el primer militar, pasamos al segundo, y mi her, por llevar las baquetas, no le dejaron entrar ¬¬ Por no entrar en disputa con militares (en ningún sitio te pone que no puedas entrar con un instrumento… ¿Qué íbamos a hacer con unas baquetas, ponernos a aporrear los bancos?), cogimos el metro again camino del hotel.

 

metroMilano
metroMilano
metroMilano
metroMilano
Va, que la cola es corta...
Va, que la cola es corta…

 

 

Nos relajamos y nos fuimos a Venchi a tomarnos un helado (controlamos la heladería que tenía parada de metro cerca jurjur); acabamos, y de metro en metro, y tiro porque me toca, fuimos a visistar el barrio de Navigli, sin dejar de contemplar perplejos el atardecer en el canal. Bajamos de nuevo al metro para ir al Barrio de Brera, y visitamos la Pinacoteca. Esa noche pasamos por el supermercado y ¡a dormir!

De metro en metro
De metro en metro
Pinacoteca
Pinacoteca

 

 

 

El domingo nos lo tomamos con semi-calma, desayunamos tranquilamente y ¡a coger el metro! (sí… patear las ciudades mola, pero cuando tienen “4 cosas” y cada una en una punta, esta opción de bono 24h es muy genial)

Desayuno Hotel Teco
Desayuno Hotel Teco

 

 

Primera parada, el cementerio monumental. Brutal creo que se queda corto. Impresiona un montón. Un silencio sepulcral (y nunca mejor dicho), donde impactaba muchísimo el canto de los cuervos o el movimiento de las ramas. Pasear entre las tumbas era sentirte en una película de terror. Y mira que las odio, pero el “morbo” de lo fúnebre me atrae, y la talla de las esculturas en serio… muy genial. Panteones, torres, tumbas espectaculares. Me hubiera tirado toda la mañana paseando entre los monumentos, pero mi her es más sentido para estas cosas y continuamos nuestro camino (no sin antes encontrar la tumba de Verdi); y sí, he de decir que salimos con dolor de estómago del impacto que nos había causado.

 

Cementerio Monumental
Cementerio Monumental

 

 

Siguiente parada: Castillo Sforzesco. Decidimos no entrar por tiempo (pese a su precio, unos 5€) y pasear por su patio que te transportaba a siglos pasados, y por el Parque Sempione, situado a las espaldas del castillo.

 

"Yo profano sola" ;P
“Yo profano sola” ;P

 

 

Y la última parada de metro fue en la plaza del Duomo. El domingo no cabía ni un alfiler ¡marededéusenyor! Pues nada, volvimos a hacer cola y ¡por fin entramos! Al acabar salimos y ¿Cuál fue nuestra sorpresa? ¡¡¡Pues que para subir a la terraza había que hacer oooootra cola!!! Pero la espera valió la pena… Sin palabras. Eso sí, acabamos tan hartos con la catedral que pasamos de visitar las excavaciones y el museo (que también entran en la entrada)

Interior catedral
Interior catedral
Terraza del Duomo
Terraza del Duomo

 

(Por cierto, nosotros compramos la entrada con acceso a la terraza en ascensor, que nos costó 18€ c/u. Está la opción de subir por las escaleras, a mitad de precio. Y si quieres audioguía, unos 6€ más. Una vez en la terraza hay que seguir subiendo escaleras, y acceder por espacios bastante estrechos)

 

Decidimos salir del centro guirilandio para comer, y encontramos una pizzería pequeñita pero muy apañada, aparte de económica.

No recuerdo el sitio, sí el sabor de albahaca fresca♥
No recuerdo el sitio, pero sí el sabor del pesto (I♥albahaca)

 

La vuelta al hotel fue andando, “disfrutando” de las tiendas taaaaan “económicas” que dejábamos a nuestro paso. Fue interesante… xD

 

Y el lunes volvimos a casa. Bus en la estación central camino de Malpensa (casi una horita) y pa’casa.

 

Resumen. Sí, ve a Milán, pero a pasar el día… No es una ciudad que digas “buah, cuantas cosas… ¡quiero volver!” Eso solo me lo ha provocado Florencia, y eso que ya he ido 3 veces… jiji

 

 

Eso sí, Italia siempre me provoca un mono inmenso de viaje… ¡y ya quiero volver!

 

Bueno, a los que hoy ya volvéis al trabajo, ¡ánimo! A los que no, ¡a disfrutar del lunes de pascua!

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