Pasión… y no de Gavilanes

¡Por cantar!

 

Como os decía la semana pasada, algo con lo que os daré bastante la coña será con el coro, un hobby desde bien pequeñita. Eso sí, de pequeña no era mi actividad favorita, prefería estar en casa jugando con mis muñecas o irme de paseo con mis padres… Eso de meterme en una sala con más niños y ponerme a cantar ¿¿? ¿Pero estaban locos mis padres? Jajaja

No, no estaban locos; querían que me relacionara, que hiciera amiguitos, y que la vergüenza se fuera de viaje…. Todo lo primero bien, pero la vergüenza consiguió irse cuando entré en la universidad (y de manera parcial, ¡claro! Que aquí, como decía la canción de las ‘Papá Levante’, “me pongo colorada cuando me miras, …” )

Así que, a mis 5 añitos, me metieron en el coro de los peques, entre lágrimas y malas caras, pero allí fui digievolucionando hasta que el coro se convirtió en mi droga. Ganas mil de que acabara la semana para ir viernes y sábado al coro, disfrutar de los fines de semana como si no hubiera mañana, o los viajes que empezamos a hacer. Y todo eso hasta los 15 años, cuando al entrar al instituto me lo dejé porque los profes del cole ya nos habían dicho que el instituto iba a ser muy duro, no vais a poder con todo, etc. Y ¡MAL! El primero año lo pasé bastante mal… pero luego no me quedó otra que acostumbrarme.

Pero ya en la carrera, con el conservatorio también por medio, decidí que era el momento de volver… y ¡ay! Qué sensación más buena. Paz, relax, bienestar, de vuelta a casa. Y así, desde hace 7 años. Y pese a que hay días que no darías un duro por el repertorio o porque tienes un mal día y no te apetece ir a ensayar, llegan los ensayos y se te va la mala leche, los dolores de cabeza y nacen las sonrisas.

¡Y qué decir de los conciertos! Son ¡MAGIA! El Orfeón tiene un don para que las cosas salgan bien, y con el lema “cantando con el corazón”, salen cosas bien bonitas.

Hace un año salimos a escena a interpretar el musical “Recuerdos de Broadway, el Musical”, sarao con el que curré muchísimo, tanto dentro como fuera de escena, pero con el que lloré cuando se acabó, porque ¡fue una pasada! Un musical, de cabo a rabo. Un evento a lo grande y único. Pero como bien dice su nombre, ya queda como un recuerdo ♥

Recuerdos de Broadway, el Musical

 

Las horas de camerino en maquillaje, rulos, el “sombra aquí, sombra allá♪♫” , “maquíllate, maquíllate!” ♪♫, la laca que ya nos nublaba hasta la vista, y muchas risas, son pequeños detalles que se quedan grabados en la retina.

Recuerdos de Broadway, el Musical – Camerino

 

Y hablando de finales de curso, este año toca una obra maestra, una obra que todo coro debe cantar al menos una vez en su vida, una obra que solo con escuchar los primeros acordes te estremece y te pone la piel de gallina.

Carmina Burana”, de Carl Orff; Es una cantata basada en textos escritos por los escolares vagantes de los siglos XII y XIII en una mezcla de varios idiomas de la época: latín popular y alemán medieval, y fueron encontrados durante el siglo XIX en el monasterio de Benediktbeuern. No lo sabías, ¿ehh?

Es una obra profana, con canciones de alabanza a la bebida, al juego, burlas al poder y a la iglesia, y canciones al amor (de tal manera que podemos llegar al orgasmo… ¿Sabrás identificarlo? 😉 )

Estáis a tiempo de conseguir las entradas. Luego no digáis que no tenéis plan para el sábado y/o domingo, que os habéis aburrido en casa, o un “ay, es que no me enteré y quería haber ido…” Tipicazos… Así que, GO! Anímate, ¡y que no te lo cuenten! ¡Carl Orff hizo una obra maestra!

 

No digo más, en el evento de Facebook del Orfeó tenéis toda la información.

https://www.facebook.com/orfeo.veusjuntes/

Carmina Burana Orfeó Veus Juntes

 

Y a los que ya tenéis la entrada, ¡preparaos para disfrutar! 🙂

 

1 Comment

  1. Natalia 11 noviembre, 2017 at 2:19 pm

    Momentos únicos 😀

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